Un día de togas colgadas. (Por Susana Gisbert)

25 febrero, 2013
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UN DIA DE TOGAS COLGADAS

El pasado 20 de Febrero muchos Fiscales colgamos nuestras togas y nos declaramos en huelga por primera vez en la historia de nuestro país, y lo hicimos junto a nuestros compañeros los jueces, con los que tanto tenemos en común por más que se insista en remarcar las diferencias. Un verdadero hito, ya que un cuerpo como el nuestro jamás había osado hacer semejante cosa.

De una y otra parte se intentará minimizar el hecho, basándose en unos porcentajes de seguimiento que, si no alcanzaron la aplastante mayoría que hubiera sido deseable, fueron muy importantes.

Parece mentira que una institución como el Ministerio Fiscal, que, como sabemos, tiene por misión garantizar la legalidad, apenas esté en pañales en la defensa de unos derechos que no sólo le son propios, sino que son de todos los ciudadanos. Y es asimismo esencial reseñar que entre nuestras reivindicaciones no había ninguna referencia a mejoras salariales ni a días de permiso, sino únicamente a cuestiones de justicia, aunque todos hayamos visto mermar nuestros ingresos, porque eso no era ahora lo importante. Lo importante era tratar de asegurar que el servicio público al que nos debemos no deje de ser precisamente eso: servicio, porque pueda prestarse en condiciones de ser efectivo, y público, porque todas las personas puedan acceder al mismo.

Quizás muchos no se den cuenta de la importancia del avance. Usando el tópico fácil, ha sido un pequeño paso para cada Fiscal, pero un gran paso para la carrera. Y ojo, que hace no mucho algo como esto estaba tan lejos como la Luna del astronauta que inmortalizó la frase. Ver como compañeros, asociados y no asociados, se unen en una reivindicación común, despierta la conciencia y la ilusión que muchos tenían aletargada, o dormida para siempre. El viejo dinosaurio está vivo: avanza torpe y lentamente, pero nadie le para ya.

Y nosotros hemos formado parte de este hecho. Hemos colgado un día nuestras togas para intentar que puedan trabajar con dignidad el resto de los días. Nada menos.

Ignoro las razones que han llevado a muchos compañeros a obviar la cuestión. Muchas me resultan de todo punto incomprensibles, aunque todas sean respetables. Difícilmente podamos ser los garantes de los derechos de los ciudadanos, como nos atribuye la Constitución, si no nos atrevemos a ejercerlos por nosotros mismos. No en vano, se ha oído fuerte y clara la voz de aquéllos que hemos ido a la huelga, algo que no se puede decir de quienes han tomado la decisión contraria. Sin embargo,  de los no huelguistas, sea por convencimiento, por abulia o por un temorintangible derivado de una caduca comprensión del principio de jerarquía, no se ha oído más que su silencio.

Nos hemos subido al primer tren, algo que probablemente se recuerde siempre en la Carrera Fiscal. Pero mucho me temo que a este tren aún le quedan muchas paradas por hacer, y todavía estamos a tiempo de que se suban muchos más viajeros.

Yo, por mi parte, duermo más tranquila desde que me he embarcado en este viaje. No sé si quienes se quedaron en la estación podrán decir lo mismo. Quizás ahora estén esperando que pase el tren siguiente.

 

SUSANA GISBERT

FISCAL (Fiscalía Provincial de Valencia)

One Response to Un día de togas colgadas. (Por Susana Gisbert)

  1. José Vázquez on 25 febrero, 2013 at 02:03

    Este gobierno que no sabe ni quiere escuchar, no intenta adoptar medidas para mejorar la Justicia ni otros servicios públicos.
    Está inmerso en la vorágine de la asfixia social para conseguir un resultado económico a corto plazo utópico.
    La verdad que en UK u otros países no hay notarios o procuradores, ni tanta corrupción, ni tantos evasores de impuestos, ni tantos empresarios tramposos….¿Por qué no intentan mejorar el resultado económico tocando ahí?

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