“UNA PERSONA DE BIEN”
(20-06-08, La Verdad)
TIRSO MARÍN. La profesión obliga a veces a escribir algo de lo que jamás hubiéramos querido escribir. Cuando se trata de la desaparición de un ser tan entrañable como querido cuyos lazos afectivos nos unen y cuando, por añadidura, se trata de una persona de bien, que ha luchado por un mundo mejor, la tarea se hace más costosa.
Ha muerto Miguel Gutiérrez Carbonell, defensor de todo lo alicantino. Hombre sencillo, llano y efusivo en la intimidad, gozaba de enormes simpatías en su ciudad. Sus auténticas raíces siempre estuvieron en el pueblo. Él se definía como agnóstico, pero profesaba un profundo respeto por todos los ideales religiosos y políticos.
Está considerado como uno de los juristas de más limpia trayectoria. Ejerció también la docencia como profesor de Derecho Penal en el Ceu de Lérida, en la Uned de Elche y en la Universidad de Alicante, en este caso como profesor asociado.
Además, preparó para la carrera a varios jóvenes letrados. Entre sus discípulos se encuentran el actual fiscal Anticorrupción de la provincia, Felipe Briones, el magistrado Luis Antonio Soler Pascual o el fiscal de Menores Carlos Ferreirós, entre otros.
Publicó un total de seis libros, en su mayoría dedicados a temas profesionales. Destaca sobremanera su Proceso y expediente carcelario de Miguel Hernández, editado en 1992 y que se ha convertido en una fuente en la que han bebido no pocos biógrafos del infortunado poeta.
En sus numerosos ensayos ha tratado temas que le obsesionaban como el jurado popular, la corrupción o los accidentes laborales. Comprometido y combativo, fue miembro fundador de la Unión Progresista de Fiscales.
Quisiéramos, en estos momentos de dolor, estar al lado de su amante esposa, Dorita Ortega, y de sus hijos Miguel, biólogo, y Ana, abogada en ejercicio.
Miguel se nos ha marchado cuando el Alicante que tanto amó arde en fiestas de fuego y colorido por sus tradicionales Fogueres de Sant Joan.
|