Ayer, mientras la Fiscalía de Tarragona anunciaba la apertura de diligencias, el equipo de rastreo del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) proseguía la búsqueda de contaminación radiactiva en el entorno de la central nuclear de Ascó I. La Fiscalía pretende determinar si existen indicios de delito en la emisión de partículas radiactivas que se produjo el pasado mes de noviembre en Ascó, para lo cual ha decidido comenzar una investigación. Fuentes judiciales señalaron que de las actuaciones que se pongan en marcha se determinará si existen responsabilidades en la emisión radiactiva y en la posterior gestión e información del incidente.
Plan especial de vigilancia
Las diligencias abiertas de oficio por el ministerio público se suman de este modo a las denuncias que Greenpeace y Ecologistas en Acción presentaron el pasado martes ante el fiscal por «la liberación de radiactividad al medio ambiente provocada por la central de Ascó». En las denuncias, los ecologistas solicitaban que se iniciara una investigación sobre el suceso así como el inicio de acciones penales.
En cualquier caso, el CSN informó de que las labores de detección de partículas radiactivas siguen en marcha. Gracias al Plan Especial de Vigilancia Radiológica, se pudo detectar el lunes por la tarde un camión cargado de chatarra que salió de la central, en lo que ha sido calificado por el CSN como «un grave error», con tierra contaminada.
La unidad móvil de vigilancia radiológica del Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) acudió de inmediato al lugar. Se trataba de una chatarrería situada en la carretera de Reus a Montblanc, con la que la central tiene contratada la recogida de chatarra. En la inspección al camión se detectó la presencia de cobalto 60, que fue segregado en cuatro bolsas.
El martes por la tarde, este mismo equipo localizaba un punto de ligera contaminación en una zona próxima a la central, en un talud a la orilla del Ebro. Las cantidades encontradas y retiradas son infinitesimales y no suponen ningún peligro para la salud de las personas ni para el medio ambiente.
Ayer se siguieron revisando zonas habitadas (los municipios de Vinebre y Ascó parece que están limpios), carreteras, viales y en las orillas del Ebro. En estos rastreos no se encontró contaminación alguna.
La zona de búsqueda ha sido repartida en cuadrículas y se avanza lentamente porque se está realizando un examen exhaustivo de cada una de ellas. El trabajo debe ser muy concienzudo, puesto que sólo se detectan las partículas radiactivas desde una distancia muy cercana.
Por otra parte, Greenpeace aseguró que ha recibido las quejas de trabajadores de la central, que afirman que no supieron de la emisión radiactiva hasta el mes de abril, cinco meses después del suceso. Ni siquiera los operarios más cualificados que trabajaban en la sala de control supieron de lo ocurrido hasta el mes de abril, según denunciaron. Por último, el portavoz de Ascó I, Eugeni Vives, puso de relieve que hasta el momento ya son 1.066 personas las que se han sometido al test de radioactividad y que todos los resultados han sido negativos.
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