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La UPF,
ante el proceso de depuración ideológica
que el Gobierno ha iniciado en el Ministerio Fiscal
la pasada semana, lamenta el uso que de la mayoría
absoluta hace el Partido Popular, bien usando sus propias
siglas, bien a través de organizaciones satélites
o subordinadas, para ocupar las instituciones públicas
como si fueran de su propiedad, en lugar de limitarse
a gestionarlas en beneficio de sus auténticos
titulares, que son los españoles.
Ahora el Partido Popular ha iniciado en la Carrera Fiscal
un proceso de discriminación basada en las afinidades
ideológicas o políticas con las que desde
el Poder se etiqueta a sus miembros, que recuerda a
la Administración del siglo XVIII, y utilizando
oportunamente la mayoría de la que goza en el
Consejo Fiscal, ha removido a los fiscales Jiménez
Villarejo y Fernández Bermejo, cuya capacidad
profesional nadie ha puesto en duda, sustituyéndolos
por dos fiscales cuyo mérito definitivo para
acceder a sus nuevos cargos parece ser, con independencia
de sus aptitudes profesionales y a juzgar por las propias
manifestaciones públicas del Fiscal General,
la perspectiva de que resulten menos molestos que sus
antecesores para quien los propone y los nombra, o el
hecho de que en el pasado se hayan mostrado más
próximos a la defensa de los intereses del actual
Gobierno, del partido que lo sustenta o de sus integrantes.
Al mismo tiempo se mantiene en sus puestos, obviamente
por idénticos motivos, a otros Fiscales, como
el Fiscal Jefe del caso “Prestige”, a pesar
de haber sido recientemente sancionado por una falta
de indignidad en el ejercicio de su función por
haberse apartado de los principios constitucionales
que rigen la actuación del Ministerio Fiscal.
Es obvio por ello que nos encontramos ante un supuesto
más de utilización totalitaria del Poder,
que no ha sido otorgado por la Constitución ni
por los ciudadanos al Partido en el Gobierno para que
proceda a la depuración política de las
instituciones, y en particular de la Administración
de Justicia, sino para fortalecer y preservar los principios
de pluralismo, imparcialidad y tolerancia que son condición
esencial para la democracia.
En suma, la U.P.F quiere poner en conocimiento de la
opinión publica la grave situación actual
del Ministerio Fiscal, institución que ha sido
tomada al abordaje por el Partido Popular y sus organizaciones
afines con fines espurios y, sin duda, alejados de los
principios y fines constitucionales que presiden su
actuación, con lo que ello supone para el funcionamiento
de nuestra Administración de Justicia y por ello
para el mantenimiento de nuestro Estado de Derecho,
que, como proclama el artículo 1 de la Constitución,
propugna como valores superiores de su ordenamiento
jurídico la libertad, la justicia, la igualdad
y el pluralismo político.
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